Me negaba a volver a pisar un autobús de la EMT, subir el bonobús 55 céntimos fue la causa, pero esa idea no me duró mucho. Fue suficiente con ser víctima de lo que supone un poco de lluvia y una valenbisi para hacerme renunciar ese pensamiento por una tarde. Tal dia com avui... 1937. Manuel Azaña va declarar València com a capital de la II República. La verdad es que no era 6 de noviembre, pero no le podemos pedir más a una pantalla de autobús.
Lástima lo que vino después. No me refiero a nuestro retorno particular a la Edad Media, tan criticado. Quiero decir, lo que vino tras la Transición. Hoy somos gente estúpida. Por las críticas, parece que sea nuestra culpa tener un gobierno autonómico corrupto, portada de todos los periódicos durante los últimos días. Sí, sabíamos que nos robaban y les votamos, hasta que la tele nos indicó que pasaba algo raro... Evidentemente, no. Gracias, mayorías dem
ocráticas. Lo de hoy no tiene desperdicio. Las pruebas presentadas eran suficientes y el desafecto entre la gente con un mínimo de crítica indicaba como podía concluir el asunto, en cambio: Camps absuelto.
Tampoco es conveniente olvidar que es un problema estructural, a nivel estatal, por qué no, global. ¿Qué cabe esperar de un país que aceptó una economía sin valor añadido -la construcción-, tanto poderes públicos como ciudadanos? El consumismo nos consumió, a gran escala. No sólo en nuestro país, los paraísos fiscales siguen disponibles, las institucio
nes financieras globales saben aprovechar la coyuntura para imponer su ideología... Y la Justicia se está pudriendo. Un buen juez siendo juzgado como culpable (definición gráfica de injusticia), un FBI que protege la propiedad intelectual de quién la gestiona -ojo, no de los artistas- cuando existen mafias y grupos de narcotraficantes capaces de someter a todo un vecindario...
Para aquéllos que todavía estamos cuerdos nos duele. ¿Qué podemos hacer ahora, cuando la estructura en la que vivimos se desmorona? ¿Cómo la vamos a construir desde abajo si desde arriba no nos dejan respirar? La tulipomanía, pucherazgos y un sinfín de varie
dades de gobiernos despóticos bastan para comprender el presente. Cuando los expertos -excluyo al FMI y sus predicciones sobre recesión o las estadísticas mal interpretadas de la ONU- no saben cómo será el futuro, una opción es mirar al pasado. Valencia fue una vez sensata, era un resquicio al cual se pudo huir del 36 al 37. No viví ninguna de las épocas anteriormente mencionadas. Sólo las conozco por hechos explicados en libros con multiplicidad de adjetivos, cargados de connotación. Puedo hablar de una época de opulen
cia y su caída. Parece que es necesario recurrir a la Formula 1, demás eventos deportivos/religiosos fracasados, construcciones megalómanas o rescates financieros para aparecer en los mapas de Historia. Otra línea de corrupción actual es la monárquica, ¿tomarán el caso Camps como precedente? La República parece una utopía inviable. Pero como dice Galeano: las utopías sirven para caminar. Y si, simplemente, ¿rescatamos e implantamos los valores que dominaban en sus primeros días?

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